Bicicleta y ciudad, una armonía posible - Roberto Rilo 

12.11.2017

El pasado 13 de octubre participé en el taller denominado Bici pública. Operador privado ou servizo municipal, impartido por el presidente de ConBici. Comparando el servicio de bici pública de las ciudades de A Coruña, Albacete y Pamplona, concluimos que en ninguna de las tres este servicio reúne las condiciones necesarias para ser considerado un verdadero transporte público, ya que para utilizar este vehículo es necesario realizar trámites previos: solicitar una tarjeta en una oficina concreta y abonar una cantidad periódica. Un verdadero transporte público ha de poder ser utilizado por cualquier persona abonando el precio correspondiente, sin más trámites. Con la instalación del mecanismo de pago adecuado en cada estación de BiciCoruña se podría solventar este problema.

No obstante, BiciCoruña destaca sobre los sistemas de las otras dos ciudades porque su número de estaciones se aproxima al número ideal, donde no deben mediar más de 600 metros entre una estación y otra. Además, no es un servicio deficitario y el número de desplazamientos diarios es muy superior al de las otras dos ciudades analizadas, superando según los días y franjas horarias los 800. En concreto, el pasado mes de octubre se superó la cifra récord de 23.000 desplazamientos. La instalación de once nuevas estaciones incrementará, sin duda, el número de usuarios.

Pero A Coruña no dispone de la infraestructura adecuada para el uso de la bici. El número de usuarios aumenta a diario y demanda su propio espacio. Así que, mientras no finalicen las obras de los dos carriles bici proyectados, urge un calmado de tráfico en toda la ciudad. Generalizar la zona 30, modificar la frecuencia de los semáforos en detrimento del tráfico rodado y en beneficio de los peatones, eliminar semáforos en determinadas calles sustituyéndolos por pasos de peatones sobreelevados, y eliminar la doble fila son medidas que se deben afrontar sin demora. El objetivo consiste en recuperar para las personas el espacio público del que fueron despojadas hace tiempo por los vehículos de motor de combustión. En esta línea, la reforma de la calle Capitán Juan Varela es un buen ejemplo de calmado de tráfico y de redistribución de espacio público, así como de eliminación de la doble fila.

Mientras no se acometan estas mejoras, los ciclistas noveles continuarán circulando por las aceras, incomodando a los peatones. Pensemos, por ejemplo, en los caminos escolares. Muchos van caminando solos a clase. Si los padres de estos menores perciben que los ciclistas suponen un peligro potencial para sus hijos, terminarán por llevarlos de nuevo en coche al colegio, dando al traste con un hermoso proyecto y aumentando el volumen de malos humos que respiramos cada día.