De la falta de urbanidad a los espacios robados

04.02.2019

El tiránico entorno de las salidas y entradas a los colegios. 
La importancia de la urbanidad en una sociedad incívica.
El procedimiento  es el espejo que refleja los verdaderos modales de nuestra sociedad. 

Atascos, coches mal aparcados y escasa seguridad para los escolares que llegan andando son las principales quejas.

La odisea de entrar y salir de los colegios 

La Voz de Galicia

Cuatro y media de la tarde. Alrededores del colegio Hijas de Jesús de A Coruña. Los coches parados sobre las aceras se multiplican. No han dejado de llegar vehículos desde las cuatro. Faltan quince minutos para que los niños salgan y se forma el primer atasco con la aparición de los autobuses escolares que ya bajan desde otro centro educativo de la zona. Algún vecino se aventura a salir de casa sorteando los automóviles y caminando ahora por la acera, ahora por la carretera. Lo mismo que harán los niños pocos minutos después a pesar de que los coches aparcados en las curvas y alrededor de los pasos de cebra reducen la visibilidad. Es una jornada normal. Cuando llueve el caos es aún mayor. 

Esta escena se repite cada día y no solo en este colegio coruñés sino en cientos de escuelas de toda Galicia. «Es un mal endémico y nos preocupa» reconoce Rogelio Carballo, presidente de Confapa, la entidad que agrupa a las asociaciones de madres y padres de colegios públicos de la comunidad. «Existe un problema de configuración del espacio urbano que provoca que en muchos colegios no haya accesos adecuados, ni para llegar andando ni en coche» explica. Una situación que complica la vida a las familias de los escolares pero también al resto de la población. Y es que circular por una calle en la que haya un colegio a la hora de la entrada o la salida puede convertirse en una auténtica tortura. Lo saben bien en Lugo donde de lunes a viernes la avenida Ramón Ferreiro pierde uno de sus carriles por culpa de los coches aparcados en doble fila que transportan alumnos hasta los centros de primaria y secundaria de la zona. El resultado: atascos monumentales. retrasos y dificultades también para quienes escogen el bus urbano como opción de movilidad. 


Hay un problema con el espacio urbano entorno a los colegios» 

El nivel de estrés es grande y cualquier día va a pasar algo que nadie quiere» 

Caminos seguros

Desde Stop Accidentes creen que la única solución es que se reduzca drásticamente el uso del coche para ir al colegio. «El camino al colegio es algo que todos vivimos en nuestra infancia y de repente se ha perdido pensando que era más seguro llevar a nuestros hijos en coche cuando es justo al revés» dice Jean Picard, delegada de esta asociación en Galicia. Para fomentarlo, en 2012 pusieron en marcha en A Coruña y su área el proyecto ANCAS, una serie de rutas seguras marcadas en el suelo con pequeñas ranas que guían a los escolares. Los mayores realizan el trayecto solos. Los más pequeños quedan en una de esas ranas con un padre responsable que los acompaña. Iniciativas similares se repiten en otros lugares de Galicia pero chocan con un problema: la falta de padres voluntarios que quieran hacerse cargo de los hijos de otros sin estar cubiertos por un seguro de responsabilidad civil. «Es algo que estamos hablando con las ANPAs y con compañías aseguradoras» avanza Picard. Desde Confapa apoyan que se recupere el ir andando al cole, «crea tejido social y forma identidad de barrio» dice Rogelio Carballo, pero recuerda que para lograrlo es imprescindible que se «pacifiquen» los entornos y se reduzca la agresividad del tráfico.