DUDAS Y CERTEZAS SOBRE EL NUEVO CARRIL BICI

13.01.2019

La Voz de Galicia analiza el carril bici 

La infraestructura nace con críticas sobre su diseño y con algunos puntos conflictivos.

Algunas zonas de tráfico compartido no ofrecen seguridad y hay cruces que generan dudas 

DUDAS Y CERTEZAS SOBRE EL NUEVO CARRIL BICI

Durante el actual mandato los cambios en la movilidad en la ciudad se ceñirán casi en exclusiva al carril bici. Las bicicletas fueron la apuesta de la Marea por renovar la forma de desplazarse por A Coruña, aparcando otros proyectos como la reposición del carril bus, que se ha quedado sin fecha y sin que se conozca, si finalmente se hace, su trazado. Sí está claro cuál será el de un carril bici que va tomando forma en sus dos ramales principales, el metropolitano, que por el litoral unirá el paseo marítimo y el centro con el puente de A Pasaxe, y el que facilitará los desplazamientos hacia Matogrande y la universidad partiendo desde la Palloza. En total, una inversión cercana a los 1,5 millones -a los que hay que sumar las futuras obras en las rotondas de Ramón y Cajal- destinados a convencer a los vecinos de que dejen el coche en casa y se pasen a la bici. ¿Cumplirá el carril bici ese objetivo? Lo probamos para conocer sus potencialidades y sus defectos.

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A PEDALES, FLANQUEADO POR COCHES Y CON DUDAS EN EL SEMÁFORO

Sensación de riesgo 

Y es que uno de lo grandes problemas de la nueva vía es que no es continua, hay que salir y entrar en ella, y es precisamente cuando el ciclista se incorpora al tráfico cuando más frágil es su posición. Así, ante la duda, los hay que prefieren directamente seguir con los coches y evitarse ceder el paso cada pocos metros. 

Charcos, baches de lado a lado en algunos puntos y tapas de registro tampoco invitan mucho a subirse a la bici en buena parte del recorrido de un carril que, con todo, sí aporta algunas mejoras puntuales importantes. El cruce del viaducto mejora lo que había, pues allí muchos ciclistas obviaban el semáforo y además ocupaban la estrecha acera en paralelo al muro del puerto. También mejorará .........

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POR UNA RED DE CARRILES BICI DE CALIDAD  

Los carriles bici, metropolitano y urbano, que se están realizando en A Coruña adolecen, muy a mi pesar, de serias deficiencias que, mientras no sean solventadas, no atraerán a los usuarios potenciales. Ya sea porque no les ofrecen seguridad, por el mal estado del firme o por lo estrecho de muchos tramos de carril bici finalizados, numerosos ciclistas optan por circular por las aceras. Para corregir esta situación, los carriles bici deben formar una red en las vías y avenidas principales que permita desplazarse en bicicleta con seguridad entre cualesquiera dos puntos de la ciudad, no entre dos puntos aislados de la misma. Y esta red debe realizarse en un tiempo razonable, de lo contrario algunos tramos se verán ocupados por automóviles antes de que la red esté finalizada y operativa. En este sentido, las obras del carril metropolitano acumulan ya un retraso de seis meses, y el tramo de la avenida Pablo Picasso suele estar invadido por automóviles estacionados.

Interpretando el manual holandés de infraestructura ciclista (Crow, 2007), una red de carriles bici debe ser coherente (que ofrezca una buena cobertura del territorio), directa (en caso contrario los ciclistas tenderán a ignorarla y la infraestructura dejará de utilizarse para la movilidad cotidiana), segura (la red debe segregar de un modo eficaz el tráfico ciclista del tráfico motorizado y de los peatones, minimizando los riesgos en las intersecciones y proporcionando a los ciclistas la sensación de seguridad que la calzada por sí sola no les ofrece). Esta segregación puede conseguirse mediante un bordillo, separadores intermitentes, barandillas, líneas de arbolado, pavimento diferenciado, marcas sonoras, o mediante una combinación apropiada de dichos elementos. Una red es segura cuando puede ser utilizada confiadamente por personas de 8 a 80 años), cómoda (con un diseño homogéneo que la haga reconocible y fácil de seguir e interpretar y una buena señalización), atractiva (con pavimento en buen estado y con un color diferenciado, siempre que la pintura sea de calidad y antideslizante) accesible y continua, homogénea y fácil de interpretar.

Por supuesto, la construcción de infraestructuras específicas para ciclistas de poco o nada sirve si no lleva aparejada medidas de calmado de tráfico mediante campañas de concienciación, generalización del límite de velocidad a 30 kilómetros por hora, dispositivos de videovigilancia, radares móviles, pasos de peatones correctamente señalizados o regulación semafórica más favorable para el peatón. Estas y otras medidas, como un transporte público colectivo de calidad, consiguen calmar el tráfico y pueden convencer por lo menos al 40% de quienes utilizan el vehículo privado de modo sistemático de plantearse utilizar otro medio de transporte más respetuoso con el medio ambiente.

AUTOR

Roberto Rilo Presidente de Crunia 

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