El Gravel o la vuelta a los orígenes

14.01.2019

 Ese viejo lema de que... "Todo está inventado" y que tantas veces se repite, vuelve a ponerse de manifiesto con el Gravel.

   En grandes y novedosos titulares se dibuja hoy una nueva forma de ciclismo - ya inventada - que sirve de excusa para abrir nuevas vías de ofertas comerciales en este mundillo de frikis del que se nutre gran parte del sector de las dos ruedas.

Cuando el ciclismo actual nos lleva por caminos donde no cabe la improvisación, nos está robando lo más preciado, nos está marginando, incluso nos coarta el poder de decisión, nos resta independencia, nos ignora y nos va relegando a la frustración y como consecuencia al abandono.

El Gravel, no es algo novedoso, podemos definirlo como esa cuadratura de un círculo necesaria para seguir disfrutando del placer de dar pedales sin vernos inmersos en competencias o fórmulas ventajistas que no llevaban a ningún sitio.

El ciclismo comenzó a tomar forma a principios del siglo XX cuando las carreteras eran de tierra o gravilla, algo incompatible con el pensamiento de hoy en día ¿andar en bicicleta de carretera por tierra? Para muchos, cosas de locos.

Volvamos al ciclismo de caverna y encontraremos el eslabón que un día se perdió.

La obsesión y el conservadurismo del ciclismo actual hacen que seamos reacios a innovaciones y cambios que posiblemente puedan verse como un retroceso en el camino hacia lo más pulcro. Sin embargo no reparamos lo más mínimo en utilizar super-bicicletas específicas para condiciones extremas y terrenos técnicos por los que no circularemos nunca.

El abanico de modalidades englobadas en el ciclismo creció en los últimos años desproporcionadamente, no sabría decir si esto es bueno o malo, si vamos camino de una sobre saturación en la oferta de modelos que al ser tan variada y específica su producción tiende a diversificase incrementado el valor del producto o si por el contrario esta pluralidad haga más atractivo el sector comercialmente.

El latigazo americano

Europa fue la gran precursora del ciclismo, de este ciclismo que ya nuestros bisabuelos pedaleaban, ciclismo puro y duro, de piedra, tierra y sterrato, ciclismo a fin de cuentas que muchos anhelamos, un ciclismo mestizo que nos lleva a todas partes, ciclismo de improvisación y aventura en muchos casos, sin complejos, sin tecnicismos ni singularidades.

Que no te deslumbren con una modalidad super-innovadora los cazadores de tendencias del otro lado del Atlántico. El Gravel no nació como muchos dicen por la confluencia del miedo a la carretera y el recelo a la montaña, el Gravel es el ciclismo de antaño, el de siempre, el que no dejo de practicarse nunca y con el que hoy muchos se siente identificados.

Si de algo tenemos que estar satisfechos es de que este "boom" sirva de acicate para que esta forma de vivir sobre la bicicleta reeduque antiguas conciencias y ponga en valía las virtudes y valores de un ciclismo que hoy por hoy adolece de simplicidad y navega con viento a favor en unos mares tempestuosos patroneado por quienes solo quieren ver en él su lado competitivo y mercantilista.

El Gravel es libertad, es el OCIO con mayúsculas.

Autor

Eulox Castro